Reflexiones y Meditaciones

El Árbol de la Familia Salesiana

Por: Venancio de León.

La Familia Salesiana de Don Bosco es una comunidad carismática y espiritual formada por diferentes Grupos, instituidos y reconocidos oficialmente, unidos por relaciones de parentesco espiritual y de afinidad apostólica.

Esa comunidad reconoce las diversidades. Estas son: la diferencia de género, masculino y femenino; las distintas vocaciones específicas; los diversos ministerios ejercidos al servicio del pueblo de Dios; las distintas formas de vida como religiosos, consagrados y cristianos solteros o unidos en matrimonio; el proyecto de vida salesiana propio de cada Grupo y codificado en los Estatutos respectivos.

El sentimiento de pertenencia más que de reglas externas se nutre de la vitalidad del espíritu común. Somos una Familia espiritual y por eso es el espíritu quien instaura nuestras relaciones mutuas también se hace visible que la nuestra es una Familia apostólica y que trabaja con fines y sentido pastorales y con María Auxiliadora, nuestra inspiradora y apoyo, sigue también hoy su obra, iluminando nuestra mente y abriendo nuestro corazón a los nuevos desarrollos del carisma común.

Esa semilla que sembró Don Bosco se ha convertido en un árbol frondoso que les presento a continuación:

Las raíces:

La Familia apostólica de Don Bosco es antes de nada y sobre todo una Familia carismática, es decir, un don del Espíritu a la Iglesia con vistas a una misión; sus raíces más verdaderas y profundas se encuentran, en efecto, en el Misterio Trinitario, o lo que es lo mismo en ese amor infinito que une al Padre, al Hijo y al Espíritu, fuente, modelo y meta de toda familia humana.

La referencia a Dios Padre inspira y motiva a los miembros y a los Grupos de la Familia Salesiana a acogerse cordialmente como hermanos y hermanas, porque Él los ama y Él los llama a colaborar en el ancho campo de la misión salesiana;

La referencia a Jesús, Apóstol del Padre, enviado especialmente a los pequeños, a los pobres y a los enfermos, motiva a cada Grupo a poner de relieve alguno de sus rasgos.

La referencia al Espíritu Santo remite a la fecundidad de nuestra Familia porque es el Espíritu el que, al suscitar a Don Bosco Fundador, le dio una posteridad espiritual.

La Vida misma de Don Bosco constituye también una raíz profunda.

El tronco:

A María se la considera no sólo como Madre de la Iglesia y Auxiliadora de los Cristianos, sino también como Madre de toda la humanidad, de modo que colaboradores de varios Grupos de la Familia Salesiana, que pertenecen también a otras religiones, nutren hacia Ella una sincera devoción. Se puede afirmar, por tanto, fundadamente que la Familia Salesiana es una Familia Mariana.

La pertenencia a la Familia Salesiana necesita por eso un centro vital que actualice la referencia a Don Bosco, a la misión común y al mismo espíritu. Ese centro, según el pensamiento de Don Bosco, es el Rector Mayor. En él todos reconocen un triple ministerio de unidad: Sucesor de Don Bosco, Padre común, centro de unidad de toda la Familia.

Las ramas:

La primera es el título propio de los Salesianos, le siguen las Hijas de María Auxiliadora, los Salesianos Cooperadores y la Asociación de María Auxiliadora: son los cuatro primeros Grupos constituidos por Don Bosco y herederos directos de su obra, a estos los acompañan los Exalumnos de Don Bosco que surgieron de la gratitud. A estos se deben referir y confrontar todos los demás Grupos en lo que se refiere al espíritu, al campo de misión y a la metodología de acción pedagógica y apostólica. Por lo tanto aquí en Guatemala además de estos primeros cinco también tenemos a las Voluntarias de Don Bosco, Las hijas del Divino Salvador, las Exalumnas de las Hijas de María Auxiliadora, los Voluntarios Con Don Bosco, la Asociación de Damas Salesianas y las Hermanas de la Resurrección. En total hay 30 ramas en todo el mundo. Cada rama tiene sus hojas que es cada uno de Ustedes y los frutos son todos los Buenos Cristianos y Honrados Ciudadanos formados por Ustedes.

Entonces:

Con humilde y gozosa gratitud reconocemos que Don Bosco, por iniciativa de Dios y la materna mediación de María, dio comienzo en la Iglesia a una experiencia original de vida evangélica. El Espíritu plasmó en él un corazón habitado por un gran amor a Dios y a los hermanos, especialmente a los pequeños y pobres, y le hizo de ese modo Padre y Maestro de una multitud de jóvenes, además de Fundador de una extensa Familia espiritual y apostólica.

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